POEMA DE UNA MUJER EN EL SILLÓN
Estoy en mi casa como cada fin de semana
Esta vez no hay luz, tampoco artificial; es mejor así
Sentada en tu sillón favorito, percibo aún tu aroma
Este día es parecido, lo recuerdas, fue cuando compartiste
Tus tristezas esas eternas, llenas de lozanía
Cuando mí sufrimiento crecía junto con el tuyo
La noche estaba serena, hoy quiero que serena se encuentre mi alma
Estoy en la segunda copa de tu vino favorito
No me sabe... Solo tú me sabes
Donde estarás, mí tierno y dulce compañero
Mis ojos soñadores, mis brazos abrazables
Dónde estás mí lánguido poeta Huamantleco
Mí éxtasis de noches como estas...
Ya no me hace falta la luz artificial
Voy terminando la botella, ha llegado la luz, mejor la apago
Me retraigo en tus tristezas
Para poder comprender mejor tu partida
Tus ausencias... Tus caricias
L. R. S.
viernes, 27 de noviembre de 2009
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